CONFIANZA EN LA AFLICCIÓN Y LAS DIFICULTADES

FERNANDO OCAMPO – Mayo 29, 2021.




¿Qué hacer cuando la tragedia, el sufrimiento y la pérdida de un ser querido toca la puerta de nuestra vida? Esa es una pregunta difícil ya que no todos experimentan y enfrentan las crisis de la misma manera. Una cosa es cierta, la vida en este mundo caído puede ser realmente devastadora. No es cuestión de si va a suceder, sino de cuándo sucederá lo inevitable.

En Juan 16:33 Jesús dijo: “en este mundo van a sufrir” El sufrimiento no es la voluntad de Dios para nosotros, sino la consecuencia del pecado de una humanidad que decididamente ha dado la espalda a Dios. Pero lo que llama la atención es la segunda parte de las palabras de Jesús: “pero confíen, yo he vencido al mundo”. La confianza de la que Jesús habla es un misterio que la mente humana no puede comprender porque es un acto de fe.

¿Cómo puede uno estar seguro de que esta "confianza" funciona? El N.T. nos cuenta la historia de un hombre llamado Pablo quien, en medio de las situaciones difíciles optó por confiar sin importar qué. En una de sus epístolas dijo a sus lectores: “¡Regocíjense en el Señor siempre! Otra vez lo digo: ¡Regocíjense!” (Fil. 4:4). Cuán fácil es decirlo que hacerlo, ¿verdad? ¡falso!

A lo mejor Ud. no sabe, pero cuando Pablo escribió estas palabras estaba en la cárcel, lo más probable en Roma. Ahora, ¿qué llevó a Pablo a irradiar en medio de las tensiones de la vida? su confianza en Dios. ¿Cómo puede uno estar seguro de que esta "confianza" funciona?

La confianza en tiempos difíciles (Fil. 4:1 TLA)

Este es un tiempo de prueba para el mundo y para la fe que el creyente dice tener. La verdad es que todos corremos el riesgo de que algo inesperado nos suceda. Por lo tanto, confiar en Dios es vital en estos tiempos inciertos.

1 Pedro 1:6-7 dice que situaciones como las que estamos viviendo son el instrumento de Dios para probar si la fe que decimos tener es verdadera. Seamos claros acerca de lo que estamos diciendo aquí. Nadie tiene fe solo porque dice que la tiene. Santiago 2:14-20 revela que una persona puede tener creencias correctas y sin embargo poseer una fe incorrecta, es decir muerta. La Biblia dice que “sin fe es imposible agradar a Dios” (He. 11:6). Esto significa que no podemos confiar en un Dios en el cual no se cree con el corazón, porque la confianza en Dios es producto de la fe.

Debemos estar claros y seguros en cuanto a la verdad de nuestra fe. Porque confiar en Dios es un acto de fe que nos lleva a vivir lo que decimos creer. Ese acto de fe vivencial abre nuestros ojos a la realidad de la presencia, misericordia y gracia de Dios aun frente a la muerte. De ahí las palabras de estímulo de Pablo para un momento como este: “¡No dejen de confiar en el Señor Jesús!” (Fil. 4:1TLA)

La confianza produce gozo (Fil 4:4)

Por experiencia Pablo sabe lo que es estar entre la espada y la pared. En Ro. 8:38-39 Pablo habla de una serie de crisis que la vida en un mundo caído produce: tribulación, angustia, hambre, peligros, violencia y muerte. Pero aquí, en Fil. 4:4 dice: “¡Regocíjense en el Señor siempre!

Todos sabemos cómo adorar a Dios y gozarnos cuando todo marcha bien. Pero ¿qué hay cuando la vida se viene abajo? ¿Cómo podemos adorar y estar gozosos en medio de una situación donde la vida de todos peligra?

El gozo aquí no es una actitud del ánimo optimista que dice: “todo va a estar bien”. El gozo del que habla Pablo es un misterio que la lógica humana no puede explicar. Es el fruto del Espíritu (Gal. 5:22) actuando en el corazón de los que deciden seguir a Jesús y no depende de las circunstancias, sino del poder que fluye de la esperanza del evangelio. Si uno tiene una relación con Dios por la fe en Jesús y confía en Él, el Espíritu del Señor infundirá gozo en su corazón. Como resultado, dice Pablo, “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil. 4:7 NVI)

La confianza nos enfoca en Dios y no en las circunstancias (Fil. 4:8)

A veces olvidamos que vivimos en un mundo caído, gobernado por las tinieblas y el pecado (Ef. 2:1-3). Pero no podemos dejar que esta crisis mundial se apodere de nuestra vida. Si lo hacemos, pronto enfermaremos o tendremos un colapso nervioso. Pero nosotros, aunque todavía estamos de este lado de la eternidad, debemos vivir de una manera diferente. ¿Por qué? porque tenemos esperanza y la esperanza no avergüenza, sino que nos fortalece en medio de las tormentas de la vida.

¿Cómo enfrentar esta crisis de una forma realista y saludable? Pablo nos da una palabra de sabiduría divina: “piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso.” (Fil. 4:8 PDT). La enseñanza de Pablo es clara. En vez de enfocarnos en la situación, ¿por qué no prestar atención a Dios, mantener la devoción y permanecer fieles a Dios, pase lo que pase?

Mire a su alrededor y dígame, ¿acaso no ve las grandes cosas que el Señor ha hecho y cómo ha tenido misericordia de usted y su familia? (Mr. 5:19) Si confiamos en el Señor, entonces no tenemos razón para cuestionar su soberanía y dudar de su infinito amor. En vez de retirarnos debemos estar presentes para dirigir a las personas hacia Dios tanto con nuestras palabras como con nuestras acciones.

Conclusión

Pablo sabía que la fe y la confianza en Dios no es una póliza de seguro contra las tragedias. Es posible que la situación presente no cambie, sino que empeore. Pero al igual que Pablo, quien era consciente de que la vida en un mundo caído trae todo tipo de crisis incluso la muerte, en vez de desesperar podemos optar por confiar en el Señor hasta el último día de nuestra vida. En medio de todo, Dios ha mostrado su amor y fidelidad de lo contrario todo sería peor.

En la vida o en la muerte, en la alegría o el dolor, en la abundancia o la escasez, no importa; Dios está en el trono. Él “es poderoso para hacer que todas las cosas excedan a lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,” (Ef. 3:20‬). En este tiempo donde la vida y el futuro de la humanidad cuelga de un hilo lo mejor que podemos hacer es volvernos a Dios de todo corazón, creer y confiar en Él. Porque quien cree y confía en Él nunca es defraudado (Ro. 10:11).‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Sea que Dios decida parar esta plaga o no, sea que él decida protegernos o no de ser infectados e incluso morir, podemos creer y confiar en Él. Porque Él nos ama, su misericordia es nueva cada mañana y su fidelidad es grande. Solo Dios puede ayudarnos y fortalecernos para atravesar esta hora de crisis. Que el Señor tenga misericordia de todos nosotros, una vez más.